viernes, 26 de febrero de 2016

NUEVE POEMAS EXCLUIDOS DE "EL CAUDAL" Y DE "CUADERNO DE KURTNÁ HORA"





CANCIÓN DE LAS TARDES DE INVIERNO



DEJAMOS nuestra casa,
breves tardes de invierno,
y andamos por vosotras,
quietas tardes colmadas
del sol que entra en los huertos.
Abrimos nuestra puerta
marchando a vuestra ausencia
como el ave a su cielo.




UNA RESPUESTA



¿…QUÉ veo aquí,
al pie del árbol…? Vengo
aquí a sentarme como quien retorna
al punto exacto
de una historia muy bella que escuchaba.

Una vez vi la lluvia
como un cuerpo lavado en la luz matinal,
y en ella había niños que jugaban
dando giros
lo mismo que planetas.

Otra vez vi a un mendigo.
Pasó con prisa,
incapaz de mirar y detenerse.

Hoy sobre todo veo
un banco hermosamente
vacío, al pie de un árbol.




MIRLOS



JAMÁS había oído tantos mirlos.
Es como si jamás hubiese hablado.
No hago sino fluir con mi destino.




EL BUEN FINAL



DISOLVERSE… Que un día no ocupásemos
ni una muesca, dejando nuestro nombre
atrás, en el desierto donde estuvo
antes de haber nacido. No ser causa
del dolor de ninguno, ni mención
en la boca de nadie. Simplemente

disolverse, dejar atrás el cuerpo
como se esfuma el agua de los charcos;
desprenderse de toda su miseria,
del lastre al que conduce su infortunio.
Irse, desvanecerse, evaporarse:
sería lo mejor... Sí lo sería.




ARQUÍMEDES



«DADME un punto de apoyo y moveré
el mundo», cuentan que anunciaba Arquímedes.

Ya veo en qué se afirma la palanca
que empuja el mundo: en el amor y el llanto.




HECHOS



PALABRAS tengo, pero no son mías mis palabras, que acuden como vienen a la tierra las nubes y las lluvias, o como llega el viento a los carrizos:

de igual manera pasan y suceden, hermanas de los hechos, puesto que hechos son ellas mismas, cosas nacidas de las cosas, y hacedoras de cosas,

con un pie en la existencia tan innúmera y el otro pie en la nada.

Vi ayer los nuevos brotes creados por la lluvia en las cunetas.

Y allí, por donde todos van de paso,
los nuevos brotes no eran
de nadie, ni tampoco para nadie,

pero sé que ellos eran míos, del mismo modo que a ellos pertenece esto que ahora digo.




DENTRO DEL SILENCIO



¿CUÁNTO puede durar el equilibrio,
la súbita quietud de una balanza?

Así es la dicha: llanto en un platillo,
alegría en el otro; hiel y gozo
dispuestos con la misma providencia.

¿Y quién es sino tú, mirada viva,
el fiel que marca la igualdad de todo?




HOMENAJE A PASCAL



MIRAD allí las moscas,
cómo suben, descienden,
trazan geometrías,
dibujando los átomos
absortos en el aire.

Lo mismo que las moscas
cuando el sol da en sus vuelos,
a veces somos —vedlas—
claros puntos de luz
cumplidos de existencia.




ALGUIEN PREGUNTA



ALGUIEN pregunta siempre en los caminos.
Alguien a quien le ladran unos perros
como a un ladrón si llega a alguna casa,
después de haber andado muchas horas
a solas bajo un sol intemperante,
o tras la escarcha muda del invierno,
entre un frío que corta hasta las piedras.

A veces le consulta a algún anciano
sentado junto a un tronco o una tapia
―«¿Sabe cómo se llega a tal lugar?»―;
a veces a unos niños con sus juegos,
sus gritos y sus saltos de gorriones;
o a la mujer que cuida de unas brasas
en las que guisa el plato de ese día.

Alguien pregunta siempre en los caminos,
y hay siempre alguna voz que le contesta.








Marzo 2009-Abril 2013